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diumenge, 18 de setembre de 2011

Cullera laica i lambertina


L'escola Lluís Vives, l'Escolaica, inaugurada l'any 1905
~ Ens situem a Cullera, l'any 1911, on la gent, majoritàriament jornalera i en concret del camp, farta de guerra, de fam, de monocultius, de fallides, d'un model de producció insuficient i ambientada en un context de vagues generalitzades a tota la península ibèrica, s'alçà contra el sistema establert d'opressió que per una via o altra els arribava. La cosa seria tan grossa, que sense necessitat de xarxes socials ni ferramentes de comunicació massiva com les que disposem en l'actualitat, quasi simultàniament els pobles s'alçaren contra les institucions imperants.

~ Al nostre poble, on inicialment havia començat una vaga jornalera com les que es donaren a altres pobles del País Valencià, la cosa anà a més quan el jutge encarregat de d'ajusticiar la gent que li devia devoció, s'envalentonà per a aquetar-la amb un mètode tan poc adequat com l'ús de la força opressiva i de la por dirigida. La mort del jutge Jacobo López de Rueda, entre altres, la varen adjudicar al poble sencer, fins al punt que s'indultaren totes i cadascuna de les penes a mort establertes després d'usar mètodes poc democràtics d'obtenció d'opinió i de fonts d'informació. La història d'estos hòmens de la Ribera és apassionant.

~ Hui a Cullera no s'ha fet cap acte institucional que reivindique esclariments sobre els fets. Però el poble, lliurement, seguix parlant, opinant i treballant. L'associació Cullera Laica s'ha interessat per aportar el seu granet d'arena i anuncia l'edició del llibre Cullera 1911: els Successos i l'educació laica, on diversos autors han estudiat i recollit veus d'aquells anys de penúries que lluny de ser ofegades, intentaren eixir a la llum i fer palés el que allí realment va ocórrer. Ací teniu un caramelet de l'època per anar fent boca, el fragment del poema autobiogràfic de Lambert Olivert Arlandis (1860-1937) publicat en la revista Sucrona del 14 d'octubre de l'any 1933 (pàgines 3 i 4):
De mi poema El Consejo de las Hadas
Juan Villarroya Corral

Muy poco tiempo después
de morir Juan Villarroya
víctima de una parálisis
de su cuerpo roedora,
Rim-Ram, su hermano político,
teniéndolo en la memoria,
perpetuar se propuso
algún rasgo digno de honra
de aquel hombretón fornido
como pedestal de roca;
pero de corazon blando,
con sencillez de paloma,
lleno el pecho de nobleza
y un alma muy generosa.
De lo que escribió Rim-Ram,
referente a Villarroya,
en el relato que sigue
vá una verídica copia.
El diez y ocho de Septiembre
de mil novecientos once,
era lunes, San Lamberto,
y dia de sensaciones.
En la ciudad de Cullera,
con conatos de desórden,
hubo huelga, y tras la huelga,
miles de trabajadores,
ilusos, se amotinaron
como en otras poblaciones,
gritando: ¡Abajo la guerra
de Melilla!.. Aquellos pobres,
revolucionariamente,
fueron del pueblo señores.
El juez de Sueca vino
a restablecer el órden:
¡ojalá nunca viniera
Don Jacobo Rueda López!
Venía en una galera,
disparando su revólver,
aprisionó con dureza
en la vía algunos hombres;
y en la calle de Valencia
poco después de las doce
se armó la de Dios es Cristo
entre el juez y vários jóvenes.
Los presos de la galera
escapáronse veloces;
el alguacil perseguido
por una calleja corre;
una pedrada le hiere;
nadando el rio transpone;
y cuando se cree a salvo,
acuden allí feroces
unos cuantos desalmados
que fin a su vida ponen.
Le registran los bolsillos,
les despojan del reloje,
le atan una soga al cuello
y arrastrándole hasta el borde
del rio, en él lo arrojaron
aquellas almas de roble.
El juez, con el escribano,
muy violento dirigióse,
al correr de la galera
que sigue gentío enorme,
a la casa Ayuntamiento:
pero poco antes salióle
Juan Villarroya a su encuentro
diciéndole estas razones:
«Señor juez, por esta calle
la ciudad pronto abandone:
¿adonde vá usté sin fuerzas
que le protejan?... ¿Adonde?
El juez sin hacerle caso
ni el consejo agradecióle
y se metió en la lobera
que hace a los lobos traidores.
No obstante, Juan, a su lado
en su guardian convirtióse,
parando cara sin armas
a mas de doscientos hombres,
unos buenos, otros malos,
que rujiendo cual leones,
trás el juez subir querían
y echarlo por los balcones.
Todavía el juez intenta
poner en las masas órden;
pero yá en la plaza pública
sus palabras se desoyen:
la multitud inconsciente
demandaba a grandes voces
su cabeza; y conociendo
el neurasténico López
que era tarde para irse,
como Juan aconsejóle,
hizo de un salón trinchera
y entre mesas ocultóse.
Rotas del salón las puertas
recibió la mar de golpes,
hasta que al fin, un hachazo,
le partió en dos el cogote.
De este suceso sangriento
se hizo lenguas todo el orbe:
¿quien no dijo de Cullera
mil crueldades y horrores?
Llamósela inculta, bárbara,
y cayeron como bloques
sobre sus lares humildes
blasfemias y maldiciones.
Cullera sufrió la afrenta
de autoridades innobles
que desmandadas llenaron
las cárceles y prisiones,
como a porrazo de ciego,
de justos y pecadores.
Hubo amenazas, vergajos,
infinitas detenciones:
nadie dormía tranquilo:
a deshora de la noche
la guardia civil rondaba:
a veces un picaporte
se abría y al cuartelillo
era conducido un hombre.
También a Juan Villarroya
se llamó a declaraciones
por ser presencial testigo
de crímenes tan enormes;
y él, que merecía un premio
y toda clase de honores,
lo maltrataron de modo
que su sangre desde entonces,
paralizada en las venas
el corazón desgarróle.
Aún así vivió trece años,
cuidado por su Dolores,
digna compañera suya
que jamás abandonóle.
Cuando esto escribió Rim-Ram,
a su Hada se lo leyó
y muy bien le pareció
lo escrito en honor de Juan.
Hablaron de los sucesos
ocurridos en Cullera,
y ella dijo: “Como esos
siempre los hubo doquiera.
No te extrañe ni te asombre
lo sucedido; pues ello,
aunque triste, acusa el sello
de la barabarie del hombre.
En el libro del destino
todo se depurará,
y tu ciudad volverá
mas gloriosa al buen camino.
Hacer justicia imparcial
misión de los jueces es:
Don Jacobo, como juez,
obró en Cullera muy mal.
Poco antes de los sucesos
fué siervo del caciquismo,
así preparóse él mismo
la rotura de sus huesos.
No existe ningún efecto
sin causa reconocida:
obrara el juez mas correcto
y no perdiera la vida.
España es una nación
que regenerarse ansía,
y la misma monarquía
hará la revolución.
Cuando pasen veinte años
el rey se irá del pais
y la pátria sin engaños
dichosa será y feliz.
Dicho esto, la viejecita,
besó a Rim-Ram en la frente,
y se alejó sonriente
convertida en palomita.

Lamberto Olivert

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L'himne comarcal

Bibliografia

  • El virgo de Visanteta (Bernat i Baldoví)
  • Entre naranjos (Blasco Ibáñez)
  • Los reyes mudos (Calvo Acacio)
  • Elogi del meu poble (Fuster)
  • Sàndvitx de fil-en-pua (Boro Miralles)
  • Refranyer de la Ribera (Soleriestruch)
  • L'últim roder (Josep Franco)
  • Les nits perfumades (Arinyó)
  • Ribera (Josep Lozano)
  • Alyazirat (Bernat Montagud)
  • El crim (Vicent Ortega)
  • Cubaneta meua (Arinyó/Guillem)
  • Històries i llegendes casolanes (Norbert Blasco)
  • Història de la Ribera (Tomàs Peris)
  • L'home manuscrit (Manolo Baixauli)
  • Plagis (Urbà Lozano)

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